“La promoción de la salud comunitaria en tiempos de pandemia”

 

Escondido entre los imponentes andes peruanos y delineado por las curvas del caudaloso río Vilcanota, se asienta El Valle Sagrado de los Incas, conocido así por haber sido el principal punto de abastecimiento de alimentos del Imperio gracias, a su todavía utilizado, sistema de terrazas agrícolas.

Esta región de Perú se ubica a 35 kilómetros de la ciudad de Cusco y abarca el área comprendida entre Pisac y Ollantaytambo, dos de los poblados y sitios arqueológicos de la zona, en donde la cultura inca sigue viva y continúa transformándose, sobretodo debido al auge turístico y relativamente reciente de la zona que ha impactado de diferentes maneras la tranquila vida de los habitantes locales.

 

Una de las muestras más claras del intercambio cultural que existe en el Valle Sagrado es la gran cantidad de proyectos y organizaciones, sin fines de lucro, que se encuentran establecidas en el área y que trabajan en temas tan diversos como el comercio justo de textiles alto andinos, el turismo sustentable, la apuesta por centros de educación libre, por mencionar algunos.

 

Sacred Valley Health (SVH) nació en el año 2012, con la misión de mejorar el acceso a la atención sanitaria en comunidades remotas del Valle Sagrado. Actualmente, la organización trabaja con 16 de las 38 comunidades alto andinas ubicadas dentro del distrito de Ollantaytambo. Algunos de estos asentamientos se encuentran a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar, lo que definitivamente tiene una gran influencia en el estilo de vida de sus habitantes, que en su gran mayoría se dedican al cultivo de diferentes tipos de papas y a la elaboración de coloridos textiles de lana de oveja y alpaca.

 

A pesar de las ventajas de vivir en un lugar alejado del caos urbano, no se puede olvidar que estas zonas cuentan con serios problemas de acceso a los servicios más básicos, tales como agua potable, electricidad, transporte público, servicios médicos, servicios educativos, por nombrar algunos. SVH cree que, a través del empoderamiento de promotoras de salud, nominadas y elegidas por su propia comunidad, se pueden mejorar los resultados de sanitarios que aquejan a la región. 

 

La gran mayoría son mujeres, ya que los hombres están, o estaban antes de que el país entrara en cuarentena, muy ocupados con actividades relacionadas al turismo. Por lo cual, la misión de la organización se encuentra alineada con el empoderamiento de la mujer alto andina y los programas educativos que la misma ofrece, tienen un enfoque de género relevante en el contexto sociocultural de la zona.

 

El programa inicial de SVH se centra en la prevención, detección temprana y tratamiento de ciertos padecimientos comunes en el área: la anemia, la desnutrición infantil, la diarrea y las enfermedades respiratorias son las afecciones más recurrentes entre la población con la que la organización trabaja. Por su parte, los programas avanzados abordan temas relacionados con la salud sexual y reproductiva, relaciones saludables, embarazo y lactancia, alimentación complementaria, entre otros. 

 

Las promotoras acuden a sus entrenamientos mensuales en las oficinas de la organización, ubicadas en Ollantaytambo; en estas sesiones, que han sido suspendidas temporalmente debido a la crisis sanitaria del Covid-19, además de aprender sobre temas relacionados con la salud, desarrollan habilidades de liderazgo y pensamiento crítico que complementan su formación. Las promotoras llevan estos conocimientos de regreso a sus comunidades, donde proporcionan educación sanitaria y asistencia básica a sus vecinos en una variedad de entornos como las visitas a domicilio y las presentaciones en las asambleas comunitarias. 

 

Las lideresas de los programas se convierten en referentes dentro de sus poblados, fortaleciendo así los esfuerzos de empoderamiento para la salud tanto individual como colectiva, cuyo objetivo es que tanto las personas como la localidad tengan las herramientas y la información necesaria para tomar decisiones sobre su salud y la salud de su comunidad.

 

Como ciudadanos peruanos, los habitantes alto andinos tienen el derecho de afiliarse a  los sistemas de salud disponibles en la región; sin embargo, tener un derecho no implica necesariamente que el acceso al mismo esté garantizado. Comunidades que se ubican geográficamente aisladas y que no cuentan con carreteras ni sistemas de transporte efectivos, encuentran en las promotoras de salud referentes confiables para mejorar las condiciones sanitarias de sus localidades. 

 

Ante la pandemia, el gobierno peruano ha tomado medidas de emergencia mucho más estrictas que las implementadas en otros países del continente: toques de queda, restricciones de movilidad, vigilancia permanente, han sido la realidad peruana de estos ya tres meses de cuarentena. Sin embargo, la crisis del Covid-19 ha dejado en evidencia la falta de infraestructura en servicios básicos, las disparidades económicas y un sistema de salud rebasado por las circunstancias. Lima, la ciudad capital, donde habitan 9,674,755 personas, que representan el 29,7 % de la población total del país y la zona de la selva amazónica peruana son las áreas más afectadas por el virus, pero, una vez que se abran las fronteras interdepartamentales, se corre el riesgo de que los alarmantes números se repliquen en otras partes del país.

 

El Valle Sagrado de los Incas es paso obligado para los miles de turistas que, hasta hace unos meses, visitaban diariamente el centro arqueológico de Machu Picchu. Por ende, la economía del lugar depende en gran medida del turismo, cuestión que tiene preocupados a muchos habitantes de la zona. La crisis sanitaria es real y aterradora, pero en muchos territorios y contextos, la crisis económica que se avecina podría llegar a ser mucho más devastadora.

 

SVH ha seguido las indicaciones oficiales al pie de la letra. Los empleados de oficina comenzaron a trabajar de forma remota a partir del 16 de marzo y continúan comunicándose con las promotoras de salud, a través de teléfonos celulares y mensajes de radio, para poder brindarles información oportuna y relevante acerca del virus. Hasta ahora, hay muy pocos casos de Covid-19 reportados en el Valle Sagrado, gracias a la cooperación y responsabilidad de muchos frentes para refrenar los contagios.

 

Contar con un equipo de promotoras de salud comunitaria en estas áreas remotas es ahora más relevante que nunca. Si algo ha quedado en evidencia durante este periodo de confinamiento es la gran desigualdad en términos de acceso a la salud que existe en el mundo. La misión de la organización está alineada con esta realidad; los esfuerzos de los empleados, de la junta directiva y de todos los colaboradores está centrada en continuar con el compromiso de seguir promoviendo y mejorando la salud de las comunidades con las que SVH trabaja desde hace más de ocho años. 

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